Costo de adquisición: el número que decide cuánto pagás
Las mismas operaciones, dos resultados distintos — porque el costo es un método, no un hecho. Qué es y por qué es lo más fácil de errar.

- Qué es el costo de adquisición, en una frase
- Por qué el método de emparejamiento cambia el total
- El registro que necesitás llevar desde el día uno
Desde el ejercicio fiscal 2026, si movés más de US$ 5.000 al año en criptoactivos tenés que informar cada operación a la DNIT — tipo, fecha, monto, comisiones, hash y direcciones — por el Marangatu, hasta el tercer mes tras el cierre del ejercicio. No informar cuesta una multa de ₲ 1.000.000.
Una frase
El costo de adquisición es lo que el activo te costó, expresado en PYG, en el momento en que lo obtuviste — incluidas las comisiones que pagaste.
Suena trivial. No lo es. Si compraste el mismo token doce veces a doce precios distintos y después vendiste una parte, ¿cuál de esas compras acabás de vender? Esa pregunta no tiene respuesta natural, así que los sistemas fiscales imponen una.
El método es todo el juego
Cada país obliga a métodos distintos de emparejamiento — promediar todo en un pozo común, tomar primero las monedas más viejas, o rastrear cada billetera por separado. Elegí el equivocado y tu ganancia puede moverse muchísimo, en cualquier dirección, con operaciones idénticas.
Esta es la fuente más común de un número equivocado, y es silenciosa: nada en la pantalla de tu exchange te avisa que tu método está mal.
El precio del día, no el de hoy
El costo necesita el valor al momento de cada operación, no el actual. Eso significa cazar precios históricos para cada fecha en que operaste — la parte que convierte un domingo en un fin de semana perdido cuando lo hacés a mano.
Este es justamente el trabajo mecánico que vale la pena automatizar: el motor busca el precio histórico de la fecha de cada operación y muestra el cálculo, para que lo verifiques línea por línea en vez de confiar a ciegas.



