Exchanges vs. self-custody: qué cambia en tus registros
Tu cold wallet no te manda un resumen de cuenta. Eso es libertad — y hace que el registro sea tuyo.

- Mover entre tus propias billeteras no es una venta
- Por qué con self-custody el contador sos VOS
- Qué puede leer una herramienta sin tocar jamás tus llaves
Desde el ejercicio fiscal 2026, si movés más de US$ 5.000 al año en criptoactivos tenés que informar cada operación a la DNIT — tipo, fecha, monto, comisiones, hash y direcciones — por el Marangatu, hasta el tercer mes tras el cierre del ejercicio. No informar cuesta una multa de ₲ 1.000.000.
Transferirte a vos mismo no es disponer
Mandar BTC de un exchange a tu propia billetera de hardware normalmente no es un hecho imponible — seguís siendo dueño del mismo activo. Lo que sí cambia es tu rastro de papel: la moneda sale de los registros del exchange y aterriza en un lugar del que solo vos podés dar cuenta.
El error clásico es dejar que una transferencia entre tus billeteras se cuente como venta. Eso inventa una ganancia que nunca existió, y pagás por una ficción.
Sin resumen, sin red de contención
Un exchange te guarda el historial. Una cold wallet no guarda nada más que la propia cadena. Si usás self-custody, reconstruir años después significa leer la blockchain y acordarte para qué era cada dirección.
Por eso conviene armar los registros sobre la marcha, y no la semana antes del vencimiento.
Con solo lectura alcanza
Para un exchange, una API key de solo lectura — sin permiso de retiro — es todo lo que hace falta para importar el historial. Para una billetera self-custody, alcanza la dirección pública: todo lo necesario ya es público en la cadena.
Cualquier cosa que te pida una seed phrase o una llave privada para 'calcular tus impuestos' te está pidiendo algo que ningún cálculo necesita. No hay excepción a esto.



